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viernes, 20 de enero de 2017

FALTA PERSONAL PROGRAMA 290 PAU GARCIA SAEZ








Volvemos y comenzamos el año nuevo de forma espectacular. 

Entrevista en directo con D. Pau Garcia Saez entrenador del Meridiano Seguros Fundacion Lucentum Juvenil, espectacular y entretenida, un gran entrenador. 

Juanma Sanchez nos cuenta la actualidad del Baloncesto Femenino. 

Antonio Ortiz, la actualidad del Regular y consolidado Valencia Basket que esta en dinámica positiva. 

Jose Bautista nos cuenta la actualidad FEB en especial el liderato del Mislata Basket Club en su categoría. 

Jordi Bonet sobre la bocina nos cuenta la actualidad de la NBA. 

Cristina Serrano a los mandos, todo el Baloncesto bajo la batuta de Pako Muñoz, para disfrutar.

martes, 11 de noviembre de 2014

JUEGO DE ESPALDAS EN CATEGORÍAS DE FORMACIÓN

OBJETIVOS

1. Acercar el balón al aro

2. Juego de espaldas al aro

3. Reconocer prioridades en el juego colectivo



1. ACERCAR EL BALÓN AL ARO

¿Para qué quiero acercar el balón al aro?

- finalizaciones más cercanas

- atraer atención ayudas defensivas

- liberar finalizaciones de exteriores

¿Cómo puedo acercar el balón aro?

Con pase

Aspectos que dependen del pasador

- llegar a sitios de pase interior (45º)

- desmarcar el balón para el pase

- momento de pase

Aspectos que dependen del receptor

- fijar defensa

- ofrecer blanco

- recepción

- dar continuidad al juego. Al igual que en casi cualquier situación del juego (acrecentada con la cercanía del aro en este caso), el jugador con balón tiene que ser consciente de su privilegiada situación en el juego para finalizar o para dar continuidad al juego aprovechando las posibles ayudas defensivas

Una de las mayores dificultades para que, en la iniciación, un pase interior llegue a su destino es la falta de intenciones en el juego que tienen los jugadores, centrados en el aspecto concreto del entrenamiento y necesitando continuos feed back que hagan que las nuevas experiencias se sumen a las ya vividas.

Botando

Muchas veces pretendemos que los jugadores lleven el balón a sitios concretos mediante pases en lugar de botando para restringir en lo posible esta acción y dar continuidad al juego. Sin embargo ocupar posiciones interiores (ya sea en transición o en estático) mediante el uso del bote es una opción muy efectiva y poco utilizada. Se puede dar cuando se elige una de estas dos [1]intenciones:

- ocupar posiciones cercanas al aro desde la línea de tres puntos. Se pretende acercar el balón mediante el bote.

- tras jugar 1×1. Es una elección que no se suele ver en jugadores poco expertos ya que tienden a dejar de botar tras iniciar una acción de 1×1 y no tener éxito en la misma.


2. JUEGO DE ESPALDAS

Algunos aspectos importantes serían:

- Pivotes

- Cadencia de bote

- Fintas

- Finalizaciones

A través de una buena base motriz, el jugador será capaz de realizar cualquier gesto deportivo pero las soluciones se presentan de forma totalmente distinta según las experiencias motrices que hemos tenido a lo largo de nuestra vida y de cómo las hemos aprendido. La individualidad se va autoperfeccionando, se va autoestimulando en función de la cantidad de experiencias que se han tenido sobre experiencias no lineales.


3. RECONOCER PRIORIDADES DEL JUEGO COLECTIVO

El jugador tendrá que ser capaz de conocer la prioridad del juego colectivo:

- no ocupar espacios que están ocupados o van a ser ocupados

- atraer atención

- crear otras líneas de pase

- crear ventaja para un jugador determinado y en un espacio útil

- crear situaciones de colaboración


4. TÁCTICA INDIVIDUAL Y TÁCTICA COLECTIVA

La táctica individual es un proceso por el cual el jugador interactúa (con el adversario, consigo mismo y con el resto de elementos del juego), evalúa las alternativas y realiza la acción técnica. Es decir, la táctica individual se relaciona con la ejecución de la técnica adecuada, en el momento oportuno, para conseguir el objetivo de superar al adversario. Nuestra labor como entrenadores es dar a los jugadores la mayor cantidad posible de experiencias de juego que les obliguen a variar las respuestas ante las cambiantes situaciones y ayudarles a reconocer la defensa o el ataque para orientarles en la acción a realizar.

La táctica colectiva es el proceso en el que el jugador interactúa (con los oponentes, con el balón, con los compañeros, consigo mismo y con el resto de los elementos estructurales del juego como espacio, tiempo o reglamento), evalúa colectivamente las alternativas y ejecuta las acciones técnicas. Lo que caracteriza a la táctica colectiva es la globalidad del enfrentamiento, ya que no basta con que cada jugador actúe por libre, sino que es el equipo el que debe percibir la situación, valorarla y ejecutar las acciones más convenientes. Por lo tanto, la táctica colectiva está basada en una correcta actuación individual pero debe abordarse desde la perspectiva de equipo.

Dentro del juego colectivo separamos dos tipos de actuaciones, los medios tácticos y los sistemas. Los medios tácticos son acciones concretas de colaboración entre dos o tres jugadores (mano a mano, bloqueo directo, juego interior, bloqueo indirecto, triangulaciones…), que parte de los principios básicos de la táctica individual. Mientras que en los sistemas los jugadores actúan de una manera establecida con anterioridad, siendo mucho más específicos.

El jugador deberá ser capaz de utilizar medios tácticos para:

- obtener ventajas y aprovecharlas

- relacionarse táctica y estratégicamente con el resto de los compañeros para lograr un estilo de juego colectivo

- aumentar sus recursos dentro del juego colectivo

Podemos marcar cinco etapas en el proceso de formación del jugador en la táctica colectiva, cuya duración dependerá del ritmo de aprendizaje y evolución mostrados por el grupo de jugadores. Esto significa que un equipo puede permanecer centrado en el desarrollo de los contenidos de una etapa durante un periodo de un año, mientras otro puede necesitar prolongar esta fase hasta cubrir los requisitos necesarios para afrontar la siguiente.

Etapa 1: Centrada en la posesión del móvil y con el objetivo general de potenciar el desarrollo de la capacidad individual de juego en situaciones de oposición simple (1×1). Es necesario asumir que durante un tiempo el niño deberá satisfacer sus necesidades egocéntricas relacionadas con la posesión del balón, sin que tenga la obligación de compartirlo. Actuar contra la propia naturaleza del niño no ayudará más en el proceso de socialización y, por el contrario, podría representar una causa importante para provocar frustración y abandono.

Por otra parte el niño siente la necesidad de conseguir el principal objetivo del juego: encestar, por lo que la posesión del balón le hace sentirse protagonista del juego y le ayuda a mejorar su autoestima.

Etapa 2: El objetivo general es ampliar las experiencias relacionadas con la posesión del balón aunque iniciando al concepto de cooperación mutua a través de los Medios Tácticos Colectivos Básicos del juego de 2 x 2.

Se trata de continuar el trabajo anterior aunque desde una concepción colectiva, aún muy básica, en la que tanto jugador con balón como posible receptor se ayudan mutuamente cooperando. Podemos decir que existe un doble objetivo: aprendizaje de los conocimientos y conductas del juego con balón que se producen con ayuda y, por otro lado, del juego sin balón simple.

Etapa 3: Tras un tiempo en el que se ha priorizado la formación individual relacionada con la posesión del balón y el juego sin balón simple, es necesario establecer un periodo dedicado a lo que denominamos “juego sin balón con ayuda”. Esto no significa que se abandone el trabajo anterior pues la tónica general durante todo el proceso al cambiar de una etapa a otra, dado el carácter continuo de éste, será afianzar los aprendizajes anteriores e integrar los nuevos.

Etapa 4: Se ha llegado a un momento del proceso en el que creemos que se dan las bases para centrarse en el “juego sin balón complejo”. Básicamente se trata de potenciar el desarrollo de las habilidades para jugar sin balón pero contando con la ayuda de los compañeros de equipo que colaboran para facilitar los desmarques mediante acciones colectivas de grupo.

Etapa 5. Inevitablemente, en un proceso normal, llegados a este momento debemos estar próximos a la etapa en la que se espera alcanzar un rendimiento deportivo óptimo. Cuando termine esta fase el jugador debe estar preparado para participar en un proyecto deportivo orientado exclusivamente a la obtención de los mayores logros competitivos posibles. Esto significa que durante el tiempo que dure esta fase y como colofón a todo un proceso, debe alcanzar un nivel adecuado a tal fin, paliar sus carencias, perfeccionar sus habilidades individuales con una orientación específica y mejorar las capacidades y conocimientos que le permitirán participar con éxito en el desarrollo de acciones colectivas.



EJERCICIOS

La actividad está encuadrada en el plan de formación continua de la Federación de Baloncesto de la Comunidad Valenciana, por lo que los ejercicios planteados no responden a ninguna planificación o programación real de una temporada. Su principal objetivo es servir de aplicación práctica de la fundamentación teórica realizada sobre el juego de espaldas en categorías de formación.

1. Juego de los 10 pases. Cada tres pases uno deberá de ser en la zona o en cercanía de la zona 



2. 2×2. Ataque con balón pisa banda y valorar qué hacer, pasar a 2, penetrar o tirar. 


3. 1×1. El atacante tendrá que jugar de espaldas y tocar una cuerda antes de lanzar a canasta. 


4. 1×1 + dos pasadores. Ataque y defensa en el poste medio y dos pasadores con balón en cada 45º. En el lado que empieza el atacante tendrá dos botes para finalizar, y si corta para recibir del lado contrario tendrá que hacerlo sin botar. 


5. 1×1 + ataque con cono que buscará una posición cercana al aro para plantar el cono de pie (pase interior) o tumbarlo (1×1 exterior).

6. 1×0 cerca del aro, compañero (con balón) en 6’25 que puntúa si toca el balón del ataque lanzando el suyo (fintas).

7. 1×1 defensa con balón en esquina de tiros libres y ataque con un pie dentro y otro fuera de la zona al lado del aro. Defensa pasa al ataque que tendrá que finalizar orientando su cuerpo al aro sin bote o con un bote.

8. 5×5. Cada vez que el balón esté en posiciones cercanas al aro (fuera de la zona), si dos defensas tocan al atacante con balón, éste lo pierde. Si la recepción es dentro de la zona, la norma no será válida.

9. De 2×2 a 5×5. Sólo valdrán las canastas que consiga el ataque sin que ninguna defensa esté en contacto en el momento de finalizar, salvo si hay pase dentro de la zona que sólo no será válida si dos defensas tocan al ataque.

10. 4×4 + apoyo que se mueve por los postes medios. El apoyo puede finalizar pero perderá la posesión el equipo atacante si alguna defensa toca al apoyo mientras está botando o en el momento de finalizar.

BIBLIOGRAFÍA

- Táctica Individual/Táctica Colectiva (Estella 2001) Abaurrea, José Luis

- El proceso de formación táctica colectiva en el baloncesto desde la perspectiva constructivista. Cárdenas, David

- Planificaciones para diversos clubs y ejercicios de Valentín García Plaza (Moni)

- Apuntes y reflexiones personales

Juan Carlos Arrarte (entrenador Superior y técnico del Programa de Tecnificación)

Fuente del artículo > Federación de Baloncesto de la Comunitat Valenciana

[1] Son las actuaciones tácticas que, de forma libre o más estructurada, se producen en el juego y que podrán ser globales (acercar el balón al aro) o concretas (acercar el balón al aro por medio de un bloqueo indirecto entre postes).

martes, 28 de octubre de 2014

EL FACTOR RELATIVO

Como jugador@s y entrenador@s, seguro que no son pocas las ocasiones en las que tras solicitar una explicación sobre una jugada a un árbitro, éste nos responde con algo que consideramos poco reglamentario cuando éste argumenta su decisión con la ya famosa “es que no saca ventaja”. Esta explicación momentánea no suele satisfacer a los participantes que creen que una acción que debe sancionarse queda sin sanción por algo tan relativo y subjetivo como la ventaja que se obtiene de ella.

A partir de ahí nacen leyendas urbanas como “la ley de la ventaja” y corrientes de opinión de todo tipo que, desde el desconocimiento, toman posiciones extremas a favor del “yo prefiero que se pite todo a que dejen jugar” o bien, opiniones contrarias tales como “pues yo prefiero más que apliquen la ley de la ventaja y que no piten si no es por algo grave”.En realidad, los árbitros pitamos siempre todo (o lo intentamos al menos). Lo que pretendo con este artículo es acercar a todo el mundo (participantes y público en general) en qué basamos los árbitros nuestra toma de decisiones y el porqué de la existencia de factores relativos como la ventaja/desventaja que se obtiene de una acción “presuntamente ilegal”. Así pues, empecemos.


Ante cualquier acción, el orden lógico en nuestra toma de decisiones es el obvio. Primero sucede la acción. Luego la vemos (y esto conlleva un trabajo de MECÁNICA ARBITRAL que también trataremos de acercar a todo el mundo en futuros artículos). Luego la valoramos. Y por último la sancionamos (o no). De todo este proceso, de lo que vamos hablar es del proceso de la valoración

El principal factor que valoramos los árbitros para nuestra toma de decisiones, también llamado FACTOR ABSOLUTO, es, y como no podía ser de otra manera, EL REGLAMENTO y sus INTERPRETACIONES OFICIALES. La teoría dice que cualquier acción que sucede en un partido de baloncesto puede ser juzgada en base a las reglas, no siendo necesario (en teoría) ningún otro factor relativo o subjetivo en el que los árbitros deban apoyarse para poder tomar sus decisiones. El reglamento es lo que nos debe dar una línea clara que separa aquellas acciones legales de las que no lo son, teniendo como propósito el poder dividir todo lo que sucede en un partido en algo parecido a esto:

Puede valer como ejemplo de esto un jugador que mientras sostiene el balón pisa la línea de fuera. El reglamento establece que eso es violación de fuera y no tenemos que tomar en consideración si ha pisado mucho o ha pisado poco dicha línea. Es fuera y punto.

No obstante, aunque este sería el panorama más deseable para todos en el que se eliminaría cualquier subjetividad o consideración adicional al margen del propio reglamento, esto no es tan fácilmente aplicable a todas las acciones que suceden en un partido de baloncesto. De hecho, es del todo imposible como veremos a continuación.

Imaginemos como ejemplo, la cuenta de 3 segundos en zona. Las reglas establecen perfectamente cuando un jugador comete violación de 3 segundos en la zona. Así, si un jugador atacante permanece más de tres segundos consecutivos en la zona restringida de los adversarios mientras su equipo tenga el control de un balón vivo en su pista delantera y el reloj de partido esté en marcha, tendremos que, en consecuencia, sancionar la correspondiente violación (Art.26). Como vemos no es una situación susceptible de interpretaciones. La redacción de la regla es muy clara. Sin embargo, ¿Cómo saber con una precisión del 100% que ese jugador lleva más de 3 segundos en la zona? ¿Podemos estar seguros de que lleva 3.1 segundos y no 2.9? Y aún así, en el supuesto de que el árbitro sea buenísimo y sea capaz de llevar la cuenta mentalmente con una precisión de centésimas de segundo. ¿Es lo mismo que el jugador permanezca 3.01 segundos que 3.50 segundos que 5 segundos? ¿Es independiente de cualquier otra circunstancia? ¿Cuál debe ser la actuación de los árbitros?

A la vista de este ejemplo, debemos construir un nuevo gráfico un poco más complejo que el anterior que refleje tanto la incertidumbre en la apreciación que tenemos los árbitros como los distintos factores relativos que se deben valorar en la toma de decisiones. Podríamos ilustrarlo como algo así:

La zona azul es aquella en la que la acción que sucede es obviamente legal y el árbitro no debe sancionar nunca. La zona más roja es aquella en la que la acción que sucede es flagrantemente ilegal y en la que el árbitro debe sancionar siempre sin ninguna consideración adicional, ya que no hacerlo así conllevaría una pérdida inmediata del control del partido. Pero como hemos visto en el ejemplo anterior, desgraciadamente no todas las acciones permiten una decisión tan absoluta, y es que, podríamos decir que, también en esto del baloncesto no todo es blanco o negro (o azul o rojo según nuestro gráfico). Pasemos a comentarlo.

Como se puede observar, hay una zona que yo he llamado “incertidumbre arbitral”. Es una zona en la que los árbitros estamos limitados por nuestra capacidad de apreciación. Es un límite humano. Físico. Pensemos en el ejemplo anterior de la cuenta de 3 segundos. Nadie la puede medir mentalmente de forma exacta sin error. Solo aproximada. Tanto es así que, en las ligas profesionales, se utilizan medios técnicos (Instant Replay) para poder eliminar esa incertidumbre arbitral que se genera en algunas jugadas muy concretas (Art. 46). La actuación de los árbitros cuando se vean en esta circunstancia de no poder determinar con exactitud qué es lo que ha sucedido, tal y como comenté en anteriores artículos, deber ser NO SANCIONAR. NUNCA se debe PITAR POR SI ACASO.

Pero, y ahora viene el verdadero tema del artículo, hay otras circunstancias en las que, pese a tener claro que es lo que ha sucedido con bastante certeza, deben sopesarse unos FACTORES RELATIVOS. Seguramente algún lector ahora esté pensado “Pues lo que es, es, y no hay nada que sopesar”, pero vamos a desarrollar un poco la idea para convencer a todo el mundo de que esos factores son tremendamente necesarios para el desarrollo normal de un partido de baloncesto.

Lo primero que tiene saber el lector es que esos factores están regulados en el propio reglamento del baloncesto en su artículo 47. No es algo que nos inventemos los árbitros para justificarnos ante determinadas acciones, sino que es algo regulado por las propias reglas que está ahí para dar respuesta a un montón de situaciones que se dan en un partido de baloncesto.

Imaginemos una situación de juego de poste en la que un jugador pide un balón mientras es defendido por un rival.

Veamos que dice nuestro FACTOR ABSOLUTO (Reglamento) para arbitrar estas situaciones: “es falta que un atacante o defensor en la posición de poste empuje con el hombro o la cadera a su adversario para quitarle la posición o interfiera su libertad de movimiento mediante el uso de los brazos extendidos, hombros, caderas, piernas u otras partes del cuerpo” (Art 33.12)

Como vemos, a diferencia de lo que hemos comentado anteriormente, no se produce ninguna incertidumbre arbitral en estos casos. Estamos viendo que el contacto existe. No hay duda. Pero a nadie se le escapa que se hace necesario algún factor más para poder aplicar correctamente la regla, porque, ¿qué es empujar? ¿Está el jugador verde empujando al amarillo con la cadera? ¿Está el amarillo empujando al verde con el hombro? ¿El contacto que se ve en la fotografía entra dentro de la legalidad? Y si es así, ¿a partir de qué momento un contacto deja de ser legal y pasa a tener que ser sancionado como falta? ¿Tiene que ver con la intensidad del mismo? ¿Dejamos que cada árbitro decida subjetivamente en cada situación y según su criterio? La respuesta es no. A pesar de que obviamente siempre habrá algo de subjetividad, se trata de evitarla lo máximo posible y facilitar que todos los árbitros tomen las decisiones basándose en los mismos parámetros. Es por ello por lo que existen los FACTORES RELATIVOS del arbitraje, de entre los que yo destacaría:

- El factor ventaja/desventaja: los árbitros no sancionarán aquellas violaciones/contactos LEVES e INCIDENTALES que sean fruto normal del desarrollo de un partido y no otorguen ninguna ventaja al infractor ni pongan en desventaja al rival. Su correcta aplicación modula las intervenciones de los árbitros para que solo sancionen en aquellas situaciones que influyan realmente en el juego.

- El nivel de los participantes: Todo el mundo es consciente de que hay un buen número de movimientos tremendamente difíciles de ejecutar tal y como establecen las reglas. Pensemos por ejemplo en una simple entrada a canasta. Si nos ponemos a buscar al microscopio veremos como en muchas entradas a canasta el pie de batida está en contacto con el suelo cuando el jugador agarra el balón, cometiéndose por tanto violación de pasos. Pero al contrario de lo que muchos piensan, los árbitros no acudimos a los partidos para buscar faltas y violaciones al microscopio, sino para encauzar las acciones del partido de modo que este sea fluido y discurra deportivamente.

- La consistencia: Es un factor muy necesario para la aceptación de las decisiones que tomamos durante un partido. Y que no es más que situaciones iguales tengan sanciones iguales a lo largo de todo el partido. Si a ese jugador del equipo A que ha permanecido algo más de 3 segundos en la zona le sancionamos por considerar que estaba sacando ventaja (ocupaba un espacio, ponía un bloqueo, etc) es muy importante que si luego un jugador del equipo B hace lo mismo sea sancionado de la misma manera. Mucho más importante que establecer en qué situaciones vamos a sancionar determinado tipo de violación o falta personal es hacerlo de forma consistente. No es muy trascendente que a mí me piten o no unos pasos “justitos” en un reverso, siempre que a mis rivales les apliquen la misma vara de medir.

- El criterio: este último factor es en el que la organización de la competición trata de establecer unas pautas claras que eviten la disparidad entre las decisiones que adoptan los distintos árbitros. Como ejemplo, podemos coger el artículo 37 sobre las faltas antideportivas, en el que leemos literalmente:
“Una falta antideportiva es una falta de jugador que implica contacto y que, a juicio del arbitro: no es un esfuerzo legítimo de jugar directamente el balón dentro del espíritu y la intención de las reglas. Es un contacto excesivo y violento del jugador en un esfuerzo por jugar el balón…” 

Como vemos una vez más, la regla no establece de forma absoluta cuando una falta es antideportiva. No pone que un contacto en la cabeza es antideportivo y en el brazo no lo es. Pone cosas subjetivas como “contacto excesivo” o “a juicio del árbitro”. ¿Significa esto que, en función de quien me pite, ciertas jugadas concretas se arbitraran de un modo o de otro? Rotundamente no. FIBA aclara en sus interpretaciones, además de en su material audiovisual de cada temporada, cual debe ser la respuesta del árbitro para cada acción concreta. Del mismo modo, desde el CTA uno de los aspectos en los que se ha incidido en los clínics de inicio de temporada ha sido justamente el reforzar todos estos aspectos, no quedando en manos del árbitro el aplicarlo de una manera o de otra. 

Esto es lo que garantiza la homogeneidad arbitral y da profesionalidad al estamento y a la propia competición. Sin duda, esto plantea un reto en el ámbito FBCV. Es mucho más fácil conseguirlo en una liga profesional como la Liga Endesa, en la que pitan treinta y pocos árbitros y siempre partidos del mismo nivel, que en nuestras competiciones, en las que contamos con más de 350 árbitros que arbitran desde partidos de categoría alevín hasta partidos de primera división nacional. No obstante es un reto por el que se trabaja cada día y doy fe personal, tanto por las pequeñas colaboraciones como ésta que hoy me toca realizar a mí, como otras que realizan otros compañeros, como por la formación que como otro cualquier árbitro recibo de los técnicos FBCV.

En definitiva de lo que se trata siempre es de poner el arbitraje al servicio del baloncesto y no al revés. Los equipos no se juntan los fines de semana para que los árbitros podamos colmar nuestras ganas de escuchar nuestro silbato. No se trata de ir a los partidos con nuestro microscopio y utilizarlo para pitar en un montón de situaciones normales e irrelevantes en el juego, sino de mantener un equilibrio entre el control del partido y la fluidez del juego, sintiendo lo que los jugadores intentan desarrollar y sancionando solo cuando el juego lo requiera.

Juan Bertomeu (árbitro FBCV y profesor de los Cursos de Entrenador)


viernes, 24 de enero de 2014

Padres, el síntoma de la pandemia

Los niños de 5 años que iban de azul conducían el balón por la verde hierba sintética, a duras penas eran capaces de mantener la misma dentro de las líneas, uno de ellos tropieza por el grosor de la línea y cae, y uno de sus rivales, de color rojo, estaba cerca. Sonó como un trueno el HIJODEP…SINVERGÜE…CAPULL….CARADUR…, dos personajes en la banda gritando como posesos ante la pérdida manifiesta de ¿¿gol??, mientras el niño que ha sido derribado por una línea, se levanta mirando a la banda y no al campo de juego, y varios niños más pierden su mirada en esos señores, y el árbitro hace gestos de negación ante los insultos que le están dedicando. Finaliza el partido, y resulta que el equipo azul ha ganado el torneo DE NIÑOS DE 5 AÑOS, el alto de los agresores se desliza orgulloso por el fondo del campo y se dirige hacia donde van los niños tras el partido, pasando cerca de un grupo de padres de otros equipos y del rival, y estos, henchidos de razón comienzan a insultarle y a recriminarle su actitud con más insultos, risas de otras personas y gestos varios de una exquisitez y elegancia que no puedo describir con palabras. Mientras juegan los niños de 6, se hace la entrega de trofeos de la categoría de 5 y los niños reciben el premio de un trofeo, que supongo que reciben con orgullo y merecimiento al esfuerzo realizado. Y el trofeo sale del recinto de la siguiente manera…como pueden observar no lo lleva ni un equipo de niños de 5 años, ni su capitán, ni su entrenador…adivinen quien es.


Desgraciadamente esto no es una leyenda, fue real como la vida misma, esto es nuestra sociedad. Mi primer partido de fútbol desde no sé ni cuando, para ver a mi sobrino pasarlo bien, disfrutar del deporte al que ha decidido apuntarse y me había comprometido a ir a verle, si me lo pide volveré, pero reconozco que me dio asco…
Todo lo que voy a poner en este artículo lo voy a basar en mis experiencias y llevaba tiempo queriendo escribir sobre la responsabilidad individual en la formación y educación de nuestros padres en el deporte. Soy entrenador de baloncesto desde hace muuuuchos años, principalmete de equipos de formación, y siempre he creído en el diálogo con los mismos, pero muchos de mis compañeros los quieren lejos, cuanto más lejos mejor. Lo entiendo, aunque no lo comparto. ¿A qué se debe que colectivos qué deberían trabajar por un mismo y único fin, que es que el niño disfrute de la actividad y la realice con la máxima seriedad y responsabilidad no puedan colaborar juntos???
Creo que se debe a numerosos factores sociales que no son exclusivos del mundo del deporte, pero nos debemos centrar en lo que vivimos. Ahora que soy padre voy a hablar en primera persona, espero poder superar estos complejos.
El primer factor debe ser miedo, miedo a que mi hijo no sea aceptado porque no es el mejor, miedo a que mi hijo no cumpla con las expectativas que yo me he marcado que debe cumplir, y da igual que un padre presione a un niño por jugar bien a baloncesto o por sacar un 10 en matemáticas, el fin y el principio es el mismo… esto me lleva a presionar al educador para, cercenando su autoridad, apoyarme en su ineficacia e incompetencia, para justificar y camuflar las carencias naturales del niño o nuestras carencias en la educación de nuestro vástago en su cumplimiento en los valores del esfuerzo, auto-responsabilidad, disciplina, atención, concentración, sufrimiento, sacrificio, etc. No somos capaces de entender que los educadores también se equivocan y son imperfectos, pero que normalmente quieren solo una cosa, que el niño y el colectivo progrese.
El segundo debe ser frustración, por que yo no pude cumplir con mis expectativas, espero que mi hijo me las haga sentir, que llegue donde yo no pude. Pues si mi hijo tiene que jugar en la NBA, solo hay 50 millones de personas con esa ilusión, y 5 millones de entrenadores que serán culpables de que no lo hagan todos.
Complejo de inseguridad, falta de confianza en mi mismo y en mi tarea como el responsable de la educación de mi hijo y busco culpables pues yo lo hago muy bien y no necesito que la gente me ayude, con lo cual no confío en nadie, pues no soy capaz de confiar en mi mismo.



Voy a exponer algunos ejemplos y consecuencias directas en la relación familiar y educación del niño:

    Si insulto al entrenador, estoy insultando a la autoridad, al ser yo la autoridad más importante para mi hijo, le licito para hacerlo conmigo, y no dudemos que lo hará.
    Si menoscabo las decisiones del entrenador cuando acaba el partido, cuando yo no soy el responsable de las mismas, mi hijo no entenderá cuando en casa tome decisiones con alguno de sus hermanos que no le beneficien a él.
    Si voy al entrenador a hablar educadamente con él, para conocer su punto de vista sobre muchas cosas, no solo del baloncesto, y cuando cierro la conversación le digo a mi hijo, este tipo no tiene ni p. idea, ¿lo convierto en un hipócrita y en un interesado?.
    Si ante un problema que tiene mi hijo, de frustración, de confianza, de juego, voy yo a preguntarle al entrenador por qué toma esas decisiones y por qué tiene esa actitud con mi hijo, en vez de hacer que mi hijo vaya a hablar con el entrenador a entender él mismo las razones, entonces le amputo a mi hijo su personalidad, le cerceno su capacidad de debatir, su capacidad de superar sus propios problemas, entender que hablando se entiende la gente y que el formado o profesor lo que quiere es enseñar… Qué pocos niños han venido a preguntarme o a pedirme consejo y cuantos padres lo han hecho. A todos les he dicho que venga el niño a hablar conmigo.
    Si critico a un compañero de mi hijo porque no juega bien, porque no le pasa el balón, porque se pelea con mi hijo…¿cómo voy a ser capaz de hacer entender a mi hijo valores como la solidaridad, compañerismo, ayuda o a conocer sus límites? ¿Cómo va a mantener buenas relaciones con los mismos o a solucionar los problemas sin mi mediación?
    Si autorizo a mi hijo a faltar a entrenar cuando tiene el compromiso de asistir con su equipo, de manera regular, porque tiene examen, y por miedo a que suspenda, ¿Cómo se va a levantar cuando caiga?¿Cómo va a entender cuando no se ha esforzado u organizado lo suficientemente bien? ¿Cómo va a entender cuales son sus prioridades y cuales ha elegido realizar? Las prioridades deben ser dos o tres como mucho, y con todas se puede cumplir, si una de ellas es de menor responsabilidad, ¿cómo va a entender que con las otras no se puede fallar dependiendo de sus intereses cuando llegue el momento y no esté yo?
    Si no llevo a mi hijo a un partido pues me voy de fin de semana con mi hijo o a comprar pues me viene bien que me ayude, o anoche me acosté tarde y estoy cansado, ¿estoy pensando en lo que quiere mi hijo o en mi comodidad y deseo?
    Si insulto al árbitro desde la grada o después del partido, ¿cómo voy a esperar que mi hijo no haga lo mismo en el futuro o entienda el respeto a las reglas? Si digo que el partido lo hemos perdido porque el árbitro ha pitado mal, si ha perdido de 80… ¿no será frustración mía??, si ha perdido de poco ¿no habría algún detalle que podrían haber mejorado que les hubiera hecho ganar o haberse esforzado más? ¿Cómo se va a superar si ya tiene la justificación perfecta y socialmente aceptada??


Entiendo a muchos de mis colegas cuando no quieren hablar con los padres, solo dar consignas claras e in-negociables, estamos cansados. Recuerdo aquellos tiempos en los que al profesor se le veía como una autoridad, en los que el colegio era una ayuda, en los que al entrenador se le trataba como alguien que ayudaba a nuestros hijos y no era su enemigo. No era todo idílico, no vamos a ser inocentes, pero nuestra sociedad ha cambiado. Ahora todos sabemos de todo, nos creemos con el derecho a hablar de física cuántica y si no obtiene los resultados que nosotros creemos que nuestro hijo debe tener, destrozamos la autoridad del maestro sin ningún escrúpulo. Delegamos la responsabilidad de la educación de nuestros hijos en todos menos en nosotros, mientras jugamos a la XBOX, ni siquiera nos presentamos y nos interesamos por como se llama el tutor de nuestros hijos, ahora sí, que suspenda un examen o no juegue un partido por mala actitud o por ausencias, a proteger a mi hijo y a quejarme, QUE PARA ESO HE PAGADO. Procura hacer una merienda con los niños que, además de que no te dan las gracias, te reprocharán que no la hagas…
¿DÓNDE ESTÁN NUESTRAS OBLIGACIONES COMO PADRES? No hacia el entrenador, sino hacia nuestros hijos. ¿QUÉ SOCIEDAD QUEREMOS FORMAR?, PORQUE LA FORMARÁN NUESTROS HIJOS.

LOS EDUCADORES ESTÁN CANSADOS, AGOTADOS.
Estamos infectados por un virus que ahora nos está amenazando con destruir muchos de nuestros valores, nos está destrozando y todavía podemos ganar, pero no hemos encontrado la vacuna.
La mayoría de los que no hayan tenido la responsabilidad de ayudar a grupos de gente joven, o no lo entienden o han perdido la perspectiva. La sociedad se ha anestesiado, teníamos todo, nos daban todo gratis y no pagábamos, pero no pagábamos ni con esfuerzo, ni con gratitud, ni con esperanza…


Quiero terminar el artículo con una actitud positiva, unos padres de mi equipo organizaron un fin de semana en su pueblo, con el equipo, no pudieron venir todos, pero lo hicieron la mayoría, estuvimos en un ambiente agradable, sintiendo en la comida del último día, a la que vinieron algunos de los chavales que no habían podido asistir y el resto de padres, su cariño, apoyo y compromiso. Fue muy agradable y de esas actividades que si nos hubiéramos quedado en casa, hubiéramos perdido, haciendo de la rutina nuestro hábito.
Hay gente que está dispuesta a transmitir esos valores positivos, que no tiene miedo a que nuestros hijos caigan, pues después se esforzarán en levantarse; que no le hace el dibujo a su hijo para que él aprenda a hacerlo; que se presenta y quiere ayudar al profesor para reforzarle y que las cosas salgan bien; que entiende que nuestros hijos son un eco nuestro y que somos un espejo para ellos; que nuestros hijos nos hacen y nos deben hacer mejores a nosotros,  no al revés; que no son nosotros sino que nosotros somos ellos. Creo que todos entendemos estos valores, pero nuestros miedos y frustraciones no nos permiten verlo, mientras tengamos miedos no conseguiremos entender que educamos todos, que no es exclusivo de los padres, pero que es NUESTRA RESPONSABILIDAD, no la de los demás. Y que cada cosa que hagamos influye. Por eso quizá en vez de tomar la decisión de involucrarse, se alejan para no tener que actuar.
Y a veces la mejor actuación es observar a distancia de seguridad como crecen y entender que no son perfectos. Hacerles ver sus carencias y limitaciones para convertirlas en fortalezas. Y dejar que se equivoquen para saber que tienen que corregir.
“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de como amar a alguien mas que a nosotros mismos, de como cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender a tener coraje. Si, Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado? perder? ?como? No es nuestro? Fue apenas un préstamo... EL MAS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRESTAMO ya que son nuestros solo mientras no pueden valerse por si mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.”
José Saramago

Ricardo Gorgues Lluch